Affidamiento y sororidad para la lucha
- La Trenza
- 20 jul 2020
- 3 min de lectura
Actualizado: 1 sept 2020
En el día de les amigues reconocemos a quienes que nos acompañan en la vida, la lucha y la resistencia. Descubrí qué significa esta palabra tan rara.

Si bien, como humanes desde que comenzamos a socializar fuera de la familia, encontramos personas que nos caen bien, con las que compartimos intereses y llegamos a sentir cariño profundo, tenemos en claro, que las amistades se eligen todos los días, convirtiendo este vínculo en el más libre y honesto.
Por supuesto, a lo largo de nuestras vidas tendremos cientos de amigues, grupos y conocides. Algunes más y otres menos, siempre queda el grupo de amigues de siempre, el del trabajo, el de las salidas, etc.

¿Pero qué pasa con esas personas a las que conocemos por la militancia feminista y se convierten en un pilar más de nuestras vidas? Sí, esa que conociste en la marcha, en el barrio, en la universidad, en el cole, en la consejería, en la fiscalía. Esa(e) que te reconoció como par, a quién que valoras y no necesariamente por algo más que estar ahí ¿Es tu amiga o amigue?
Entre los años 1966 y 1986 la Librería Feminista de Milán - un fascinante espacio creado por y para mujeres – elaboró un concepto llamado affidamiento, en su publicación “No creas tener derechos. La generación de la libertad femenina en las ideas y vivencias de un grupo de mujeres”. Esta palabra define este tipo de relaciones que parecen amistades, pero va un poquito más allá.

El affidamiento es reconocer en otra mujer, características propias y respetar las diferencias que hacen que nazca un sentimiento de iguales –y como estamos en 2020 también le sumamos a esta definición de todo el espectro de géneros que no encaja dentro del binarismo masculino/femenino-. Esta palabra habla de un acto de confianza y voluntad en que une podrá tomar decisiones propias con el apoyo de otre.
“Affidarse una mujer a su igual tiene un contenido de lucha política”
Lo hermoso de esta palabra, cuya poca difusión no es casualidad, es que nace para nombrar la tutela que se da entre nosotras cuando nos consideramos iguales, cuando compartimos sueños y proyectos con las otras y otres, para hacer una causa común frente al poder patriarcal. En pocas palabras, es bancar porque nos reconocemos iguales.

Si bien, el concepto viene del feminismo blanco y europeo del siglo pasado y esta “igualdad” no toma en cuenta que las mujeres somos sometidas a más de una opresión (por raza, origen, clase, género, etc.), es valioso, porque entiende que a las mujeres se nos niega desde el principio el derecho a ser una unidad y se nos educa con patrones misóginos, de competencia entre nosotras y mandatos machistas, en lugar de enseñarnos a crear alianzas entre nosotres.
Quizás, recién ahora, desde el surgimiento de los movimientos de #NiUnaMenos, #MeToo y #YoTeCreo podemos empezar a creer que aquello que nos negaron, lo estamos tomando sin pedir permiso, a través del trabajo común de mujeres que se organizan con una premisa clara: basta de opresión.
El “affidarse” una mujer a su igual tiene un contenido de lucha política, sirve para que nos infundemos seguridad entre nosotres y para generar nuestra propia visión de la realidad que nos rodea y oprime. El pacto sororo que se establece entre las mujeres y disidencias que nos affiadamos, reconoce las capacidades y limitaciones de cada une, como seres únicos.

Por más que suene a algo superado – spoiler alert: no lo está- el affidamiento también plantea que en este reconocimiento, es tarea de nosotres ver al otre por sí misme y no por su rol dentro de la estructura patriarcal (madre, hija, pareja, etc.). Entonces cuando nos affidamos, estamos confiando, apoyándonos, aconsejándonos, y referenciándonos en nuestras pares, sin importar las edades, orígenes sociales o relaciones que nos unen.
El affidarse surge espontáneamente entre mujeres y disidencias. Hasta hace poco nosotres no teníamos idea de cuánta potencia tenía este vínculo. Por supuesto esto cambió cuando el feminismo tocó nuestra puerta y nos mostró que tenemos la posibilidad de cambiar la realidad en la que vivimos, de la mano de nuestras hermanas.





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