No, no nacieron para cuidarnos
- Romina Quiroga

- 9 sept 2020
- 5 min de lectura
Actualizado: 25 nov 2020
Un filtro de Facebook inunda portadas y fotos de varones con una frase que pregona cuidarnos y no matarnos. ¿Cuál es la doble vara del discurso paternalista y cómo se vuelve herramienta de abusadores y violadores?

Nací para ser libre, no asesinada: la exigencia que miles de mujeres hacen en las redes. Un nuevo femicidio nos sacudió el último fin de semana, y nos movilizamos. Impulsamos otra especie de challenge, como nueva forma de manifestación del hartazgo y de la exigencia que hacemos constantemente en cada espacio. La consigna es clara: paren de matarnos.
El filtro nació en agosto en México. La creadora fue Érica Soto, cercana de Gabriela León, una mujer asesinada en Cuenca, por su pareja Juan Bernardo O, el femicida que el viernes 21 de agosto pensó que agarrarla violentamente por el cuello “no era para tanto”, tal y como figura en su declaración policial.
Exigiendo justicia por Gabriela León en México; por Alisson Bonilla en Costa Rica; por Ludmilla Pretti en Argentina y por todas las mujeres muertas bajo violencia machista. El filtro violeta no para de viralizarse.
Al mismo tiempo que las primeras fotografías con el marco violeta se viralizaron en México, el alcalde Pedro Palacios impulsó el suyo: “Nací para amar, no para asesinar”, que también se difundió rápidamente. Actualmente el mismo filtro, varía en dos frases más: “nací para respetar, no para violar y asesinar”, y el más indignante: “nací para cuidar”
Yo hago ravioles, él hace ravioles.
Más allá de la cuestión del challenge, la visibilidad y el impacto real que pueda o no tener en las acciones concretas contra la erradicación de la violencia machista. el quid de la cuestión, radica en la apropiación que algunos varones hacen de nuestra lucha y espacios.
Y es que todo lo que hacemos, se lo re apropian y lo desvirtúan hasta vaciarlo de sentido y convertirlo en nada más que mofa e indignación. Ya lo vimos en situaciones anteriores por ejemplo cuando del "Ni Una Menos", salió el "Nadie Menos" alegando que todes somos víctimas de la violencia de igual forma, -cosa que nos hemos cansado de comprobar que no es cierta porque la violencia sí tiene género - ni hablar de la apropiación que hicieron de la consigna grupos pro aborto clandestino.

Estas acciones más que cuestionar la legitimidad de una frágil masculinidad, y romper mandatos de jerarquía, los refuerzan, invisibilizan y viralizan.
Al respecto Lucho Fabbri -Doctor en Ciencias Sociales (UBA), coordinador del Área de Género y Sexualidades de la Universidad Nacional de Rosario e integrante del Instituto Masculinidades y Cambio Social- en una entrevista para el Diario Digital La Arena expresó que: «las mujeres vienen haciendo una tarea constante, desde hace un par de siglos, para desandar todas esas formas de socialización y educación pero, se encuentran con que los varones no acompañamos ese proceso de cambio. Entonces, mientras las mujeres sigan haciendo su tarea, a nosotros nos toca empezar a emparejar un poco esos esfuerzos y ponernos a tono con los cambios sociales y culturales que estamos atravesando en este período histórico, y que nos tiene más como obstaculizadores que como compañeros de ese proceso de cambio».
No quiero que me cuides, quiero que no me mates
"Nací para cuidar". Hay muchas cosas mal en esta frase. Empecemos: en realidad, primero que nada reafirma una deuda con las mujeres, porque somos vistas y construidas como el "sexo débil" que debe ser protegida, y construye un modelo de varón paternalista que "debe vigilarnos" porque no podemos solas.
El peligro del paternalismo es que la idea de que necesitamos tutoría y cuidado constante le otorga poder de decisión al varón sobre lo que es mejor para nosotras, sobre nuestro cuerpo y autonomía. A ese alguien superior que, supuestamente, la tiene más clara, es más fuerte, más inteligente y razonable.
Esa idea, también deja abierta la posibilidad, del juicio y castigo que hacen de nosotras y nuestras desgracias cuando nos salimos del “buen camino” y el ojo vigilante. Y si nos matan o nos violan, nos quedamos embarazadas, nos pega el marido es porque algo hicimos, porque no nos cuidamos, porque estábamos solas, por la ropa, por que mostramos, porque somos putas, porque ya nos habían advertido.
Esos mismos mandatos que nosotras llevamos años tratando de derribar, ellos los viralizan y los vuelven a instalar en la arena pública, en tan solo un par de horas. Sin siquiera reflexionar sobre los privilegios y los peligros que asumir esos mandatos sin deseo, conlleva.
Hipocresía y cinismo a la orden del día
Lo realmente grave, descansa en el uso que ciertos abusadores y violadores le están dando como parte de una estrategia para limpiar su imagen. Como lo es caso del violador de Tunuyán, Ariel Ulloa, a quien la Jueza Teresa Di Bari -de la que hablaremos en otra nota- le concedió el beneficio de pagar fianza y consecuente libertad.
De más está aclarar que la necesidad de quedar mejor parado, es una necesidad para con sus propios pares: ellos no quieren quedar mejor frente a nuestros ojos. Buscan quedar impunes frente a otros varones porque es su respeto y reconocimiento el que les importa.

Ni hablar de abusadores y pedófilos que todavía no han sido desenmascarados, el papel de "aliado" les queda mucho mejor porque se pintan de inofensivos, deconstruidos y propician espacios y acercamientos.
Varón, ¿te das cuenta el peligro en el que nos seguís poniendo no? el trucazo del apoyo con la foto, en realidad sigue siendo un arma de doble filo, y mientras más lo viralices, más abusadores aprovechan la coartada. Y ¿ Cómo le vamos a cuestionar a Raúl que abusó de su hija? él está re a favor de todo lo feminista, es imposible.
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Estamos HARTAS
A esta altura, ya no exigimos siquiera que se deconstruyan, exigimos que nos respeten y no justamente por ser madres, abuelas, hijas, hermanas, y mucho menos la dulce creación del señor sino como seres humanos, sujetos de derechos.
Somos seres humanos, y estamos indignadas, furiosas, hartas. Esta es nuestra lucha, acá somos protagonistas, decidimos y exigimos. El protagonismo ante un femicidio no es de ustedes, no se trata de ustedes, se trata de la mujer que ya no está, que dejó su vida por la mitad, del dolor de la familia, de las amistades; así como del dolor y la ira colectiva de nosotras, las que podemos ser las próximas.
Varón, te hablo a vos, no sirve de nada que pongas tu fotito con promesas de cuidado para cosechar corazones y felicitaciones, si cuando en el grupo mandan imágenes de mujeres fotografiadas sin consentimiento no decís nada. No sirve, si la piba te dijo que no, y vos la manipulaste o la chantajeaste. No sirve si haces mansplaining, si ocupas espacios que no te corresponden, si te quedas viendo la tele mientras tu hermana lava los platos y todavía te aplauden por hacer el asado un día a la semana pero tu vieja te cocina todos los días y no le das ni gracias, porque eso para vos es amor.
Tener empatía con nosotras, es correrte a un lado, y dejar de apropiarte luchas que no te corresponden ni te tocan.
Indignate cuando nos maten, sí, pero indignate de verdad, tanto que cuestiones tus privilegios y los de tus pares. Que revises y re pienses tus acciones cotidianas. que desarmes el código machista y le pongas un freno, en privado y frente al resto, a tu amigo abusador, al que no paga cuota alimentaria, que dejes de sexualizar niñas, que les creas a las pibas, que dejes de mirarnos el escote y el largo del short.
Nosotras no les pedimos ni que nos amen ni que nos cuiden, con que nos respeten y nos dejen de matar ya tenemos suficiente.










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