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Adoro los finales felices

Actualizado: 25 nov 2020

El escándalo que protagonizó, Juan Ameri, trajo a la luz las denuncias por acoso y amenazas que enfrentó mucho antes de asumir como Diputado, situación que sólo evidencia la falta de un marco legal que impida que funcionaries con antecedentes de abuso y violencia machista ocupen cargos públicos permanentes.

El diputado Juan Emilio Ameri, protagonizó un escándalo mientras sesionaba la cámara baja de la Nación, la tarde noche del jueves pasado. La situación se expuso después de que el presidente de La Cámara, Sergio Massa, pidiese su suspensión y posterior expulsión.


El -ahora ex- diputado presentó la renuncia pasada la medianoche del mismo jueves. Inmediatamente usuaries de las redes sociales se encargaron de recordar que Ameri contaba con denuncias previas de acoso por parte de una menor y volvieron a viralizar los chats.


Durante la última campaña electoral, el funcionario fue denunciado por acoso sexual por parte de una militante (menor de edad) de su misma agrupación política “El Aguante”. La denuncia se difundió en redes sociales, a fines de año pasado, sin mayores consecuencias judiciales. El entonces legislador, igualmente asumió su banca en diciembre. Primeramente el movimiento de mujeres de la provincia de Salta había alertado y denunciado públicamente al funcionario, exigiendo que no integre la lista, petición que fue completamente ignorada.


Lo realmente grave no es el momento que protagonizó, entre dos adultos con pleno consentimiento en horario laboral, lo alarmante es que los hechos de gravedad recién salgan a la luz, como efecto colateral de estos “accidentes”. Y, además, que un personaje con su prontuario ocupe posiciones de poder y toma de decisiones.

Sergio Massa pidió la inmediata suspensión del diputado

Aunque considero que es buen momento y hay que aprovechar la oportunidad para rescatar sus antecedentes, es justo y necesario, a su vez para reflexionar sobre quiénes son esas personas y qué hacen para ocupar tales cargos. También es una oportunidad para que cada fuerza política revise a conciencia las listas que deciden armar y la calidad humana a nivel personal y profesional con que desean nutrirlas.


Las denuncias contra Ameri no son un caso aislado


El mismo jueves, se daba a conocer que el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, separó del cargo al consejero de su administración y ex diputado provincial Manuel Sussini, acusado de los delitos contra dos menores de "privación ilegítima de la libertad, abuso sexual gravemente ultrajante, abuso sexual con acceso carnal agravado por la convivencia de una menor de 18 años y coacción".


Sussini fue senador provincial entre 2001 y 2003 y en ese período ocupó la vicepresidencia primera de la Cámara alta. Además fue diputado provincial de 2003 a 2007 y de 2011 a 2015.

En Octubre del año pasado, la Red de Contención, un espacio de asistencia a las víctimas de violencia de género, lanzó una convocatoria abierta para construir un registro de funcionarios públicos denunciados por acoso, abuso o violencia de género con el fin de presentarlo a las autoridades. Se recibieron alrededor de 20 denuncias tan sólo en el primer día de convocatoria


Esto evidencia que dudar a esta altura ya no es opción, son más los casos que resultan ciertos que los que nunca pasaron. Dicho sea de paso, es demasiado probable que un varón detentando posición de poder, haga uso para violentar y subyugar. Tristemente, un caso como el del ex diputado Ameri, es la regla y no la excepción.


El jueves, luego de exigir la renuncia, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa en una entrevista sobre el episodio, señaló que la clase política está trabajando por la igualdad de derechos y de representación por ser este "el siglo de las mujeres" y, en contraste, lanzó: "Aparece una situación casi de cosificación en el recinto de la Cámara de Diputados. En el recinto se sancionan normas de conducta que le exigimos a la sociedad que cumpla; entonces, los primeros que las tenemos que cumplir somos nosotros, los que creamos y sancionamos esas normas".


Alperovich lleva casi un año de licencia.

Y en efecto diputado: si ustedes son los que crean y sancionan las normas, deberían ser los primeros en cuestionar y repudiar situaciones en las que se violente la integridad de las personas. Buen momento para ser consecuentes y dejar de encubrir a los abusadores. Buen momento, sería, para tomar cartas en el caso Alperovich, denunciado por abuso sexual hacia su sobrina.

Ricardo Bussi y José Orellana,legisladores tucumanos, también están denunciados por abusos sexuales.

Así mismo, es obligación y responsabilidad de les principales dirigentes y jueces exigir la suspensión sin goce de haberes o en todo caso la inmediata renuncia para abandonar por completo los cargos, de ninguna forma premiarlos con traslados, traspasos o licencias. Siempre brindando acompañamiento, contención y respaldo a les víctimas.


Falta legislación y perspectiva de género


Cierto es que pese a la implementación de la Ley Micaela con la capacitación en materia de género que supone para los poderes del Estado -y la extensión a demás instituciones sociales que alcanzó después de su reglamentación- todavía existe un vacío normativo que investigue, tome en consideración e impida que funcionaries con denuncias en materia de delitos sexuales ocupen bancas permanentes en los poderes del Estado a nivel nacional y provincial.


El caso de Ameri violentó las reglas del senado, pero no constituye una falta digna de sancionar por fuera del recinto. El caso de José Alperovich, en cambio, si se encuentra en manos de la justicia pero el goce de su licencia lleva casi un año.


Ni la justicia ni el Estado, entonces, terminan por repudiar hechos de abuso de poder y violencia sexual y psicológica que se efectúa por parte de funcionarios -haciendo un claro uso de su posición- elegidos de forma democrática para dictar y sancionar leyes.


¿Dónde están las feministas?


A todo esto, me permito un desliz, para reflexionar sobre la tendencia a llamar a las feministas cual especie de liga de la justicia. Y es que, últimamente, desde que las feministas ocupamos espacios de visibilización política, cualquier cosa que sucede desencadena una ola de posteos exigiendo su intervención. Siempre en aras de juzgar la poca injerencia o la acción que tenemos sobre uno u otro caso.


¿Dónde están las feministas? En este caso, el de Almeri, nosotras actuamos previamente, advirtiendo y poniendo palos en la rueda desde antes del caos. El dedo acusatorio tiene que apuntar a la clase política, partidaria y dirigente que en pleno conocimiento de las causas que asolan la reputación de sus funcionaries, deciden colocarlo, de igual manera, en espacios de poder y toma de decisiones. Nosotras no decidimos en mayor o menor medida que cualquier ciudadano promedio, quien ocupa y quien no, una banca en el Senado.
Y, ya que estamos, metemos un granito más y en otro orden de cosas: que una mujer altamente calificada sólo pueda asumir un puesto para el que se ha preparado por años a causa de un escándalo y la salida obligada del diputado que jugaba de titular sólo exponen la falsa fantasía de la meritocracia, una ley de cupo que tuercen a conveniencia y los pactos entre caballeros que siguen manejando los hilos políticos y las esferas públicas más importantes.
Alcira Figueroa, antropóloga feminista con máster en desarrollo social y sustentable asumirá en lugar de Ameri

Volviendo al tema que nos atañe, La Ley Micaela y la incorporación de perspectiva de género en los poderes e instituciones del Estado es un avance, pero no es lo único que hay que hacer o implementar. Falta real compromiso por parte de las fuerzas políticas que se enfrentan en la disputa por quién detenta y ejerce el poder.


Tan sólo quiero agregar que: brindar espacios de poder a abusadores es propiciar campos de acción y perpetuación para ellos y silenciamiento para las víctimas. También es una forma de aleccionarnos cuando decidimos romper el cerco mediático y de impunidad que los rodea.


En cuanto al diputado: ayer, miércoles 30 de Septiembre, la justicia oficializó a Alcira Elsa Figueroa como su reemplazo. De esta manera, Salta suma tres mujeres ocupando banca en la Cámara Baja Nacional. 


Adoro los finales felices.


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