Santi y Hernan: "soy gay y me caso la semana que viene”
- Agostina Gelfman

- 23 jul 2020
- 6 min de lectura
Actualizado: 25 ago 2020
Entre idas y vueltas, la historia que empezó con un simple mensaje de texto y terminó con una llamada que cambiaria para siempre sus vidas.
Santi (28) y Hernán (30) son los protagonistas de este romance. Como la mayoría de las parejas jóvenes, han tenido que enfrentar obstáculos que generaron idas y vueltas en su relación. Sin embargo, pudieron resignificarlos y reconocer sus diferencias para fortalecer aún más su amor.
Ellos, después de una relación a escondidas, encontraron la fuerza uno en el otro para “salir del closet” y asumirse ante su familia.

Santiago es un joven puntano de 28 años, que como tantos otros eligió Mendoza para realizar sus estudios. Llegó en 2011 para estudiar Diseño de Indumentaria y esa decisión cambió el rumbo de su vida. Por eso le pedimos a Santi que nos cuente su historia de amor:
Durante meses se mensajearon con Hernán sin nunca haberse visto. Hasta que unas amigas planearon el encuentro en septiembre del 2015, en una obra de teatro donde actuaba “Nan”, de 30 años, mendocino, actor y diseñador gráfico.
Cuando Santi se subió al colectivo rumbo a su casa, recibió un mensaje de Nan que decía: “¿Te fuiste? Te quería invitar a cenar”. Santi le ofreció que lo acompañe a preparar las prendas que presentaría en un desfile al otro día y terminaron cenando afuera. Volvieron a la casa y entre las telas se dieron el primer beso.

Santi tenía planeado un viaje de mochila para enero sin fecha para regresar por lo que decidieron que era mejor frenar ahí la relación. El viaje duró menos de lo esperado, pero al volver ya cada uno estaba con la cabeza en otro lado. A pesar de eso, ninguno se había olvidado de aquellos cuatro meses juntos y era cuestión de tiempo hasta que se volvieran a encontrar. En Mayo, Nan iba a dirigir una obra en la cual también actuaba y necesitaba un vestuarista para que ayudara en el trabajo y ¿quién mejor que Santi?
Era obvio, la magia empezó nuevamente, aunque fue un poco difícil, porque ambos no terminaban de estar cómodos para ser felices: había toda una familia, tanto de la parte de Santi como de Hernán, que no sabían que eran gays. Aún con eso, buscaban la manera de ser felices aunque fuera a escondidas.
Hernán es muy seguro y directo con lo que quiere, y esto se denotó el 4 de septiembre del 2016, cuando estaban acostados y le dijo a Santi: “Mira te la voy a hacer muy corta ¿querés ser mi novio?”. A partir de ese momento todo se transformó: “Saber que tenés al lado a una persona que te ama y a la cual amas con todo el corazón, te ayuda a caminar por la vida con la frente en alto y bien agarrados de la mano. Eso me dio el empuje para poder contarle a mi familia y amigues sobre nuestra relación”.
A veces lo único que se necesita es eso, sentirse acompañade con alguien apoyándote para que encuentres la fuerza para lograr eso que creías que no podías.

Con el tiempo decidieron alquilar una casita, adoptaron gatites y todo marchaba de maravillas. Pero por algunas diferencias, en febrero de 2019 decidieron separarse. Y aunque el amor nunca desapareció, Santi ya no quería estar en Mendoza y en ese bajón y por un impulso se compró un pasaje a Europa. Sin embargo, la vida da muchas vueltas y en una de esas vueltas, los volvió a unir una vez más. El tema es que sabían que en algún momento Santi se iba a ir.
En la reconciliación volvieron a compartir nuevamente la casa que habían alquilado hacía tiempo atrás. “Volvimos a darnos cuenta que el amor que nos teníamos era inmenso, hablamos un montón, entendimos nuestras diferencias, maduramos esta hermosa relación y un día, a un mes de irme a España lo llamé y le dije: Amor, ¿te querés casar conmigo y nos vamos a vivir a España? y así fue. El 5 de marzo de 2020, justo a un mes antes de mi viaje, nos casamos”.

Como la pareja vive todo a pleno desde el principio de la relación, no iba a ser distinto a la hora de casarse. Fueron a averiguar un jueves sobre la posibilidad de hacer la ceremonia y volvieron con la fecha para el jueves siguiente. Tuvieron una semana para organizarse y comunicar a sus familiares que se iban a casar.
La familia de Hernán ya sabía que él es gay. No tuvo la necesidad de decirlo en su casa, sino que su familia se dio cuenta.. Igualmente, tuvo que ir a su casa a decir que se casaba en una semana. La mamá feliz por supuesto, todes en realidad contentes, pero había que contarle al padre que se casaba, quien fue tomado por sorpresa.
En cambio el tema para Santi fue diferente. Siempre estudió en un colegio católico, en una ciudad como San Luis bastante religiosa y conservadora, y su familia es bastante religiosa. Ya le había contado a su mamá y hermanes que era gay y que salía con Hernán, pero su papá no sabía nada. “Por eso, ese fin de semana viajé a San Luis a contarle a mi papá que: era gay, que salía con Hernán y que me iba a casar en una semana”.

Entusiasmados por el casamiento, y como Hernán es diseñador, armó una linda gráfica de una invitación para mandar por WhatsApp, y empezaron a compartirla a la gente, y ahí se dieron cuenta de la cantidad de personas que los quería acompañar en ese momento. Finalmente fueron hasta las alumnas de Santi y de Hernán (porque él da clases de comedia musical). Lamentablemente a la familia de Santi se le hizo más difícil estar en el civil, pero él al vivir hace 10 años en Mendoza, pudo contar con la presencia de su familia del corazón y amigues.
Como testigas de la unión estaban, por parte de Hernán su hermana Virginia, (nombrada por Santi como la mejor cuñada que puede existir en el mundo); y por parte de Santiago estaba Patricia, amiga de la vida, su profesora de la facultad y su mamá mendocina por elección.
“Lo más lindo de la ceremonia fueron nuestras respuestas: ‘Sí, es lo que más quiero’; ‘Sí, por supuesto’. Así, sin planearlo, con los anillos puestos en una bolsita de papel y un montón de gente que nos acompañó”.

Una historia tan linda no podía quedar sin festejo, entonces al domingo siguiente hicieron una fiesta, que fue a la canasta, en donde cada persona llevaba lo que iba a comer y se compartió todo en un mesón enorme. Y para la sorpresa de Santi, vino su familia de San Luis. Vinieron sus padres, hermanes, primos, tíos, “gente que yo nunca imaginé que iban a estar”. La lista de confirmades que tenían en su momento era de 108 personas, pero claramente terminaron siendo muchas más, así que fue un fiestón hermoso. Casualmente, ese mismo domingo, Hernán actuaba en la Vendimia, así que a la noche se tuvo que ir a la repetición.
Como toda buena fiesta, esperamos el momento del discurso y cuando el locutor (un amigo) les pidió decir unas palabras, no les salió otra cosa que agradecer. “En este camino, y por cómo es la sociedad ante la homosexualidad, uno no imagina para nada que ese día abriríamos el portón de la casa de la familia de Nan para recibir a más de 100 personas que quisieron compartir la felicidad con nosotros. Y ahí nos dimos cuenta de que cuando hay amor, nunca se está solo”, afirmó Santi sobre uno de los momentos más especiales de su vida.

Se habían organizado pensando en que Santi viajaría a Barcelona, ya tenía el pasaje y todo, y Hernán se iba a quedar acá dos meses para poder recibirse de Diseñador Gráfico. Pero, como a todos, les agarró de sorpresa la pandemia. Por eso, se tuvieron que quedar, felices igualmente, porque ya habían convivido, y por suerte ellos afirman que “la convivencia es super sencilla porque nos entendemos a la perfección. Y yo tengo el taller acá en casa, y él también tiene su taller de diseño acá, así que compartimos un montón de cosas en ese taller, porque nos pasamos muchas horas ahí”.
Para poder sobrevivir ellos empezaron a hacer barbijos, porque juntos tienen una marca que se llama “El Yor”, donde hacen shorts con el estampado que la persona quiera. Hernán hace las estampas y Santiago la confección. Esto ayudó a que se adapten a la pandemia, ya que empezaron a hacer los barbijos con las estampas de la marca también.
“Estamos esperando a que todo esto pase para arrancar viaje, que es lo que más anhelamos”.
“Después de todo entendimos que todas las cosas pasan por algo, y hoy somos más que felices de saber que nos tendremos para toda la vida, con miles de proyectos juntos, sin el peso de tener que escondernos y con la felicidad de tener un montón de gente que nos apoya y cree en el amor tanto como nosotros. Ya somos una familia, tenemos 4 hijes de 4 patas: Peperina, Greta, Otto y Antonia y el corazón que explota de felicidad”. 💜💙💚💛🧡❤️

Aunque hayan pasado 10 años de la Ley que permite que personas del mismo sexo se casen, constantemente, y día a día, debemos legitimar y visibilizar las relaciones homosexuales, mostrar que existe la posibilidad de que todas las personas tengan los mismos derechos también ayuda a salir del clóset y de mostrarse libre y sin miedo.
Santi y Hernán, tuvieron la suerte de conocerse siendo jóvenes, de encontrar el uno en el otro, y en su amor, el impulso y la fuerza para poder asumir una relación hermosa que terminó de la mejor manera: una fiesta con sus familias y amigues celebrando su unión.




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