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Mujeres invisibilizadas, otra vez

Seguimos aprovechando la semana de les fotógrafes, pero esta vez para mostrar un poquito el trabajo, muchas veces invisibilizado, que las mujeres y feminidades realizamos día a día en nuestra sociedad. Como sabemos el aislamiento social, preventivo y obligatorio recargó aún más a las mujeres en cuanto a tareas domésticas, trabajo en casa y crianza de sus hijes.


La crisis del coronavirus afectó más a quienes se encontraban en situación de desocupación e informalidad, pero sobre todo recargó en tareas domésticas a las mujeres, menoscabando la productividad de las trabajadoras.


Seguramente conozcas alguna mujer que además de su trabajo de lunes a viernes, y de las tareas domésticas diarias, comenzaron en plena pandemia algún emprendimiento. Ya sea porque no podía concurrir a sus espacios de trabajo habituales o porque con esa sola entrada de dinero no le alcanzaba para vivir.


Con respecto a eso la periodista y escritora Luciana Peker publicó en Infobae datos del INDEC que “aseguran que ellas son las CEOS de la crianza de los hijos, la cocina y la desinfección y que ellos tienen mucho más tiempo para descansar e informarse”. "El 76 por ciento de las damas se auto perciben organizadoras de las tareas de su hogar. La jefatura también es carga mental de lo que se hace, lo que falta, lo que se encarga y lo que se reparte. Y la carga pesa."

Es esta crisis la que continúa agravando aun más las desigualdades sociales y, sobre todo, de género y pone otra vez a las mujeres en un lugar de desventaja.


“En Argentina desde que inició la cuarentena seis de cada diez madres vio afectada su productividad, es decir el 62,4%. Y esto es peor para las mamás con hijos menores de 12 años, según un informe del portal de empleos Bumeran junto a la consultora Bridge The Gap. En cambio, apenas al 18,8 por ciento de los varones sin hijos el aislamiento perturbó su rendimiento.”


Además de aquellas que pueden quedarse en su hogar haciendo home office están quienes salen a continuar con sus tareas laborales.


La brecha se sigue ampliando, siguen siendo ellas las que postergan su vida para dedicarse al hogar, un trabajo no remunerado que aumenta con jornadas son duras y extensas.


Esto deja en evidencia más que nunca la necesidad de una redistribución de las tareas de cuidado del hogar y de los hijes entre las mujeres y los varones, quienes parecen desentenderse cada vez más de estos roles.


Caminar por las calles de Mendoza nos hace reflexionar sobre la importancia de nuestro trabajo y el de otras tantas mujeres que día a día luchan en esta sociedad tan injusta y machista.


La pandemia está marcando en todo sentido la vida de estas mujeres. Pudimos charlar con cada una de ellas y todas coinciden en una sola cosa, que están “cansadas”, que quieren que todo esto “termine”. Ya sea por las tareas domésticas o su poco descanso cuando llegan a casa algunas se atrevieron a decir “trabajo el doble, estoy harta”.


Todo esto, nos lleva a pensar en la necesidad de que se redistribuya de forma urgente el trabajo en casa que recae sobre las mujeres. Ojalá sea la pandemia, la cuarentena y la forma en la que vivimos esta “nueva normalidad” lo que nos lleve a cuestionarnos y a lograr de alguna manera que todo esto cambie.

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