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Mujeres, coronavirus y teletrabajo

Actualizado: 1 sept 2020


La pandemia que vivimos a nivel mundial por coronavirus (COVID-19) ha provocado un fuerte impacto no sólo a nivel de salud sino también a nivel económico. Una de las soluciones directas de ello es el teletrabajo donde trasladamos la oficina a la casa, con los desafíos que ello conlleva, principalmente desde una perspectiva de género.


El escenario es el siguiente: distanciamiento social, preventivo y obligatorio- con algunas flexibilizaciones- y, el desafío mayor: seguir siendo productivas.


Existe una brecha digital en el mundo del trabajo marcado por las relaciones de poder que existen en la sociedad. Hombre/mujer; ámbito urbano/rural; conectados/no conectados. De esta manera, el mundo de las Tics se vuelve marginal si no podemos pertenecer a él.


Al trasladar las oficinas a las casas, las mujeres corren el riesgo de quedar invisibilizadas. Aún existen mujeres que aceptan jornadas de trabajo parcial para poder encargarse del resto de sus “obligaciones”. Sus dobles o triples deberes no dan espacio a que amplíen sus conocimientos y que, de a poco, su brecha laboral se vea maximizada hasta quedar fuera del ámbito laboral. Aún los puestos de trabajo de las mujeres siguen siendo los peores pagos, sí, en el año 2020 todavía sucede. Somos responsables de ello.


El trabajo asalariado fuera (o dentro) de casa como resultado de las nuevas tecnologías no trae aparejado un cambio radical en la división familiar del trabajo.


Debemos buscar la equidad, romper por completo en ámbitos sociales y laborales esa brecha que nos perjudica y hasta, se naturaliza. Hoy, donde nos encontramos distanciadas, debemos estar más cerca que nunca con nosotras mismas, con nuestras decisiones, nuestros objetivos.


Un informe de 2007 de la OMS (Organización Mundial de la Salud), indica que durante las epidemias y enfermedades infecciosas, son las mujeres quienes asumen el rol de cuidado.


Además, según un organismo (OXfám Intermón) cuyo objetivo es "lograr un futuro sin pobreza", “el valor económico del trabajo de cuidados no remunerado que llevan a cabo en todo el mundo las mujeres a partir de los 15 años, supone tres veces el tamaño de la industria mundial de la tecnología”.


En comunicación con Sol Moreno Curri, Licenciada en Psicología – y quien además se está especializando en psicoterapia breve con orientación Eriksoniana- nos respondía lo siguiente sobre el tema:


- ¿Cómo creés que funciona la nueva modalidad “home office” en cuarentena donde familias completas se encuentran dentro de las casas?

La situación de pandemia que nos obligó a todes a permanecer en nuestras casas, hizo visible la disfuncionalidad en cuanto a la división de roles y tareas en las familias. En este contexto, el tema de los roles hombre-mujer que muchas veces se cree superado, ha sido desenterrado nuevamente. Claro está, que las tareas del hogar, siempre han estado asociadas por generaciones machistas a un rol que debía cumplir la mujer, así como las tareas de cuidado y educación de les hijes.

En los mejores casos, esta visibilización de la disfuncionalidad en la división de los roles en las casas, llevó a que muchas familias comenzaran a plantearse cierta redistribución en los mimos, pero también y, lamentablemente, la realidad es que muchas mujeres se ven totalmente excedidas. No solo cumplen el rol de cuidadoras en sus casas, si no que también tienen que responder a las demandas laborales que siguen su curso.


La modalidad “home office” ha servido para que las empresas y los puestos de trabajo sigan funcionando y, también, para una vez más dar cuenta sobre los estereotipos de género en los que nos seguimos manejando.

- ¿Considerás que las mujeres son quienes se encargan de las tareas de la casa y del cuidado de niñes y/o adultes enfermes? ¿Por qué?

Sí, y esto tiene que ver con los estereotipos de género que mencionaba anteriormente. Siguen siendo una de las cuestiones más rígidas y sostenidas en el tiempo, y que hacen a la desigualdad en los diferentes ámbitos en el que una mujer se encuentra, tanto así en el hogar como en el área laboral.


En este contexto, inclusive, hay mujeres que directamente están dedicadas al cuidado de sus hijes por el solo hecho de que el hombre gana más en el área laboral que se desempeña.

- Desde una perspectiva psicológica ¿Qué consecuencias puede traer aparejado la doble y hasta triple labor (porque además de los cuidados de la casa y niñes, muchas mujeres también tienen que ayudar a les hijes con la nueva modalidad de enseñanza virtual en las escuelas) de ciertas mujeres en esta cuarentena?

De por sí, el contexto de pandemia en que vivimos ha generado cierto malestar psicológico en muchas personas, encontrando niveles elevados de estrés, ansiedad y angustia en relación a la incertidumbre del día a día y el exceso de tareas y demandas que se han visto incrementadas en todos los ámbitos. Como ya he mencionado, ha golpeado más fuertemente a las mujeres al verse excedidas, generando síntomas ansiosos como irritabilidad, la sensación de agotamiento o fatiga, ira u enojo. Las vivencias constantes de estrés pueden también traer aparejadas trastornos en el sueño y la presencia de síntomas depresivos como la desesperanza, la falta de interés o placer por distintas actividades y sentimientos de culpa o autoreproches.


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