Justicia: más social que divina
- Constanza Terranova
- 10 jun 2020
- 2 min de lectura
Actualizado: 25 nov 2020
¿Qué pasó con el acusado de Jorge Barbieri? ¿Finalmente hubo justicia para quienes lo denunciaron por acoso y maltrato laboral?

Hace dos años una pasante de la Carrera de Comunicación Social que realizaba sus prácticas profesionales en el Multimedios Uno tuvo la mala experiencia -como muchas de nosotras- de vivir algo propio, naturalizado y arraigado de casi cualquier ambiente laboral: el acoso.
Así, Jorge Barbieri, un reconocido periodista deportivo de la provincia de Mendoza fue denunciado por acoso laboral y sexual. La empresa para la que ambos trabajaban suspendió a Barbieri e inició una investigación en la que comenzaron a emerger otras acusaciones vinculadas al maltrato y acoso laboral.
El cinismo, propio de los acosadores, no se hizo esperar: Barbieri no perdió la oportunidad de publicar en sus redes sociales lo asombrado que se sentía por todo, incluso aprovecho y anunció su vuelta a los micrófonos. Afortunadamente, esto nunca pasó porque la investigación del Multimedios concluyó con su despido.
A pesar de estar implicado en la primera denuncia, de las acusaciones que surgieron de la investigación y de las pruebas presentadas -mensajes y audios de whatsapp-, Barbieri en un intento desesperado para desacreditar las pruebas aseguró que les denunciantes querían realizarle un “golpe”. Para limpiar su imagen, bastante denostada ya, en octubre de 2018 comenzó acciones legales e interpuso una demanda por “calumnias e injurias” contra la primera denunciante.
Sin embargo, dos años después, fue oficialmente sobreseída y tras esta resolución, Barbieri ahora debe lidiar con los costes judiciales que implicó la demanda. No sólo el acosador perdió su puesto de trabajo – como corresponde si se ejerce acoso sobre colegas y subordinades - sino también su prestigio, un elemento clave dentro del periodismo.

Aunque esto no asegura que Barbieri – o algún macho acosador que pueda verse reflejado en él- no vuelva a hostigar a sus colegas, si es una pequeña muestra de que algunas veces, la justicia no se desarrolla sólo en los juzgados. El nombre de Jorge Barbieri no debe ser olvidado. Debe ser uno de los casos ejemplificadores que ilustren que el acoso es un delito, que el famoso “derecho de piso” no significa maltrato o menosprecio y que las mujeres tenemos elementos y herramientas para denunciar y protegernos de quienes asumen que tienen algún tipo de derechos sobre nosotras, sobre nuestros cuerpos o puestos de trabajo.
Una vez más, salta a la vista la importancia de que empresas e instituciones – no sólo los medios de comunicación- tengan un protocolo de denuncia que proteja los derechos laborales de las mujeres y tome medidas efectivas contra los acosadores. Pareciera ser que la implementación de Ley Micaela en el ámbito privado no suena tan imposible ni descabellada en retrospectiva.




Comentarios