Juana Azurduy: Heroína de los pueblos
- Agostina Gelfman

- 12 jul 2020
- 4 min de lectura
Actualizado: 25 ago 2020
En su honor, el 12 de julio se celebra el "Día de las Heroínas y Mártires de la Independencia de América"
Muchas mujeres aristocráticas, campesinas, indígenas, artistas, periodistas, entre tantas otras, dejaron una huella en la historia argentina, con ideales y acciones, pero que, como sabemos, han sido invisibilizadas de la historia oficial. Algunxs antes, otrxs después, pero de a poco empezamos a conocer a estas mujeres, atendiendo siempre al contexto espacial y socio-temporal, y a conocerlas como protagonistas con su propia voz, no como sombras de nadie. Por este motivo, el 10 de agosto de 2007 se aprobó la ley 26.277 que declara el Día de las Heroínas y Mártires de la Independencia de América.
Una de esas mujeres fue Juana Azurduy: nacida el 12 de julio de 1780, dejó todo por la revolución independentista. Su nacimiento estuvo signado por los acontecimientos del momento, los cuales marcaron su vida: la rebelión anticolonial iniciada por Tupac Amaru II para independizarse de España se estaba expandiendo por la futura Bolivia y el resto de Hispanoamérica.
Fue hija de Eulalia Bermúdez, una “chola” proveniente de Chuquisaca, y de Matías Azurduy, un hacendado de raza blanca de buena posición económica y tierras en la región. Juana aprendió el oficio de las tareas de campo gracias a que acompañaba a su padre al trabajo. Así también fue como empezó a tener contacto con pobladorxs originarixs, de quienes aprendió el idioma Quichua y Aymara.

Sin embargo, quedó huérfana siendo joven y fue criada por sus tíos. Entró al Convento de Santa Teresa de Chuquisaca para convertirse en monja, pero su tarea no era encomendarse a Dios, por lo que fue finalmente expulsada. El destino ya estaba obrando a su favor.
Se casó a los 25 años con Miguel Asencio Padilla en 1805. Él era un estudiante de derecho, amigo de la familia. Tuvieron cinco hijos: Manuel, Mariano, Juliana, Mercedes y Luisa.
El 25 de mayo de 1809, luego de que estallara la revolución independentista de Chuquisaca, Juana y Miguel se unieron a los ejércitos populares y ayudaron a destituir al gobernador y a formar una junta de gobierno que duraría hasta 1810, cuando las tropas realistas vencieron a los revolucionarios.

A partir de ese entonces, a través de una organización conocida como "Los Leales", ambos combatieron contra el Imperio español. Además organizó un cuerpo de caballería conformado por 25 mujeres llamado “Las Amazonas”. Juana era conocida por su valentía y su capacidad de mando, lo que le valió el nombramiento de Teniente coronela, en el verano de 1816. También le entregaron simbólicamente el sable de Belgrano por su histórica defensa de la hacienda del Villar, con solo 30 fusileros y en la que ella misma mató al jefe realista.
Ese mismo año, Azurduy estaba embarazada de su quinto hijo, y sufrió una herida en la batalla de la Laguna. Su esposo murió en combate al intentar rescatarla. Luego de dar a luz, la soldada se unió a la guerrilla de Martín Miguel de Güemes, que operaba en el norte del Alto Perú defendiendo en seis ocasiones las invasiones realistas.
Tras caer el último reducto realista del ex Virreinato del Río de la Plata en el Alto Perú, el 1 de abril de 1825, Simón Bolívar la ascendió a Coronela y le otorgó una pensión que recibió durante cinco años. Luego la Coronela coordinó las acciones militares con el general salteño Martín Miguel de Güemes, pero al morir él, ella se vio condenada a la pobreza y exiliada en Salta. Allí reclamó al gobierno boliviano sus bienes confiscados, sin obtener resultados positivos, por lo que murió en la miseria el 25 de mayo de 1862, a los 81 años en la provincia argentina de Jujuy. Fue enterrada en una fosa común.

Y como siempre el reconocimiento nos llega tarde, los restos de Juana fueron exhumados y trasladados a un mausoleo construído en la ciudad de Sucre, Bolivia, recién 100 años después de su muerte. Además, en 2009 fue ascendida a Generala del Ejército argentino y mariscal de la República Boliviana. A su vez, una provincia boliviana lleva su nombre, así como varias instituciones de ese país y de Argentina. También se compusieron canciones interpretadas por artistas como Jenny Cárdenas y Mercedes Sosa, y películas inspiradas en su figura.
Durante la Independencia no hubo sólo héroes masculinos, sino que también muchas mujeres como protagonistas; quienes animadas, tanto por las circunstancias como por una distensión temporal de las reglas patriarcales, combatieron, espiaron, conspiraron y ayudaron a crear nuestra historia. Pero en cuanto estas guerras terminaron se las expulsó de nuevo hacia la periferia, hacia 'su lugar', a la esfera privada, lo que indica que la revolución no ha sido total ni tuvo en cuenta todas las partes, porque no cambiaron las condiciones de vida de las mujeres ni el brutal autoritarismo masculino y machista.
"La visión tradicional es '¡qué mujeres heroicas que rompieron los moldes de su época!'. Eran mujeres valientes pero su objetivo no era ese, como tampoco lo era el de las que en el 2001 se lanzaron a manejar taxis". La escritora y doctora en ciencias sociales, Elsa Drucaroff pide “matizar las aseveraciones que, al destacar la participación de las mujeres, ponen el énfasis en su vocación de heroísmo y amor a la patria, o dan por supuesta una fuerte división de lo público/privado en términos de género que ellas transgredían”.
Dejamos la canción "Juana Azurduy" de Mercedes Sosa:




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