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Hablemos de responsabilidad afectiva

En diálogo con La Trenza, la Licenciada en Psicología Tatiana Gelfman nos habla sobre el concepto de responsabilidad afectiva.


Ph: MiaFm

Para generar vínculos sanos, primero que nada, es primordial tener responsabilidad afectiva con une misme. Saber qué te gusta y qué no, qué queres, qué sos capaz de tolerar, de soportar, saber qué te hace bien, cuáles son tus límites; comprender y reconocer que no tenes porqué cumplir con las expectativas de otres. A lo largo de nuestra vida establecemos innumerables vínculos y cada uno de ellos es diferente, único y tiene efectos distintos sobre nosotres.


En diálogo con La Trenza, la Licenciada en Psicología Tatiana Gelfman, nos cuenta que normalmente nos dirigimos como si le otre tuviera o pudiera saber lo que estoy sintiendo o pensando, o como si fuera responsable de todo lo que me sucede o no me sucede. Es muy importante saber que acá nadie tiene por qué adivinar. “También que, cuando el otro no me cuida, poder hacernos la pregunta de: ¿cómo nos cuidamos nosotros a nosotros mismos para que no estemos siempre a merced del otro?”.


Cuando nos vinculamos con una persona es muy importante tener códigos, sean nuestras parejas, amistades o familia. Pero esos códigos nos siempre son compartidos e iguales, sino que van a aplicarse solo a ese vínculo, que es único e irrepetible. Por lo tanto, es imposible generalizar.


Quizá a alguien en un vínculo monogámico se le haga imposible comprender a una persona que está en una relación abierta, pero ninguno de los dos casos está mal. Lo importante para que esto tome fuerzas, es que haya un consenso entre las personas que conforman ese vínculo, que sea recíproco y que se entablen los códigos entre todas las partes.



Como cuenta Tatiana, “con tal de que el otro no se vaya, no desaparezca, acepto los términos que me plantea, y no la paso bien. Entonces me someto de alguna manera, no al otro, sino al sentido que yo le he dado a esa relación. Las cosas pueden empezar a cambiar cuando el sujeto se hace responsable de esa parte que le toca en ese vínculo. Aceptar que es uno también el que acepta esos términos al quedarse callado, al no objetar, o al acceder”.


La responsabilidad afectiva se trata de hacerse cargo, enfrentar las situaciones, de tener claridad en todos nuestros vínculos, de cuidar aunque esto signifique aceptar que una relación ya no puede seguir. Significa tener presente que todo acto tiene sus consecuencias y une debe hacerse cargo de ellas.


Ph: Javier Joaquin

“Se trata de cómo nos vamos a cuidar nosotros a nosotros mismos. Eso es fundamental. No puedo poner en manos del otro lo que primero empieza conmigo”.

La apertura en los vínculos no puede justificar la falta de empatía, el egoísmo y el maltrato emocional, a través de prácticas como el ghosting y gaslighting.


Pero ¿qué son estas prácticas?


El Ghosting es un término que define al acto de desaparecer de la vida de una persona sin dar ninguna explicación. Simplemente se deja de responder los mensajes, se elimina a le otre de todas las redes sociales y se hace como si nada hubiese pasado.










Por otro lado, el Gaslighting es un patrón de abuso emocional en la que la víctima es manipulada para que llegue a dudar de su propia percepción, juicio o memoria. Esto hace que la persona se sienta ansiosa, confundida o incluso depresiva.










Tener responsabilidad afectiva significa que se pueden fijar reglas, y llegar a consensos de cómo relacionarse para tratar de evitar dolor innecesario. Siempre teniendo en cuenta que cada vínculo es único. Hay una gran importancia en revisar y repensar nuestras formas de vincularnos, lo cual no recae solo en intentar sufrir menos, sino que es para que podamos crear lazos más sanos y menos dependientes.


No podemos cuestionar cómo tal persona se relaciona con tal, pero “sí podemos cuestionarnos cuando vemos que esa persona que queremos está sufriendo. Porque el amor realmente, dice Freud, es aquello que, de alguna manera, nos puede acercar o aproximar a situaciones de mucha felicidad. Entonces no es válido que alguien sufra en el amor” explica Gelfman.


Ph: Astromundana

Por último, es importante tener en cuenta que hay muchas acciones que son el polo opuesto de esta “responsabilidad afectiva”, y que pasan a ser hechos de violencia, abuso e inclusive violación. Por ejemplo el stealthing, que es cuando se empieza un acto sexual consensuadamente, y una persona sin avisar se saca el preservativo y continúa con el acto, que pasa a ser ya sin consentimiento. Entonces se rompe un pacto preestablecido. Los riesgos acá son muchos, como las ETS y el embarazo no planificado, y ni hablar del impacto emocional, psicológico, y de la vulneración del cuerpo, salud y libertad de la otra persona.

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