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¡Feliz cumple Bodoc!

Actualizado: 25 ago 2020

En su día, recordamos a la Maga de la Palabra.


Liliana Chiavetta, más conocida como Liliana Bodoc, escritora y poeta argentina especializada en literatura juvenil, cumpliría -hoy- 62 años. Su muerte, totalmente repentina, fue el 6 de febrero de 2018, en un viaje a Cuba por la 27ª edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana. Su fallecimiento tomó a todes por sorpresa, y fue transmitida en su momento por el entonces secretario de Cultura de Mendoza, Diego Gareca.





Liliana fue conocida por sus creaciones como la trilogía La saga de los confines, fue una revelación en el género de la épica y la literatura fantástica; y sus libros fueron traducidos a múltiples idiomas como el alemán, francés, neerlandés, japonés, polaco, inglés e italiano.


Tuvimos la oportunidad de hablar con Marisa Pérez Alonso, íntima amiga de la Bodoc, compañera de la facultad y quien se refiere a Liliana como “mi hermana elegida”.

Es realmente hermoso cómo se puede sentir la admiración y el respeto que transmiten las palabras de Marisa al hablar de Bodoc.




Además de ser una eximia escritora de mundos de ficción, Liliana jugaba con las palabras transformando cualquiera de sus obras en verdaderas joyas. Pero Lili no era solo cuidadosa con sus palabras, sino también en su relación con les lectores. Su amiga nos contó que cuando ella tenía que dedicar un libro, la dedicatoria era muy personalizada, “eran unos pequeños minutos (si es que hay minutos pequeños y otros grandes) de conversación con la persona que se acercaba a ella para que le firmara algún libro. Y en ese momento se creaba un mensaje personal, muy relacionado con esa persona, que le acercaba su admiración”.


Debido a su reconocimiento, se llegaban a formar colas larguísimas para la firma de sus libros. Sin embargo en vez de haber un clima de inquietud o enojo, sus admiradores, que conocían de su trato cercano, tomaban ese momento para compartir lecturas, risas y análisis sobre las creaciones de la autora.


“Todo era como una gran celebración de su escritura, pero también de su don de gente”.

Siguiendo en esta charla, Marisa nos compartió una anécdota que “pinta de cuerpo entero a Liliana”. Luego de un conversatorio en el que participó junto a Liliana y Chanti, los medios se acercaron con flores y queriendo registrar el momento con ellos dos. Y fue en donde Liliana “se plantó, me tomó del brazo y me incluyó en todo lo que la prensa tuvo intenciones de hacer porque en el conversatorio habíamos estado los tres. Ella siempre estuvo atenta a esas cosas, a compartir su lugar con gente que estaba surgiendo, a partir de un respeto por el trabajo del otro, y un respeto muy grande por el trabajo artístico y educativo especialmente”.




La huella que dejó Liliana en el mundo, a través de las palabras de su amiga del alma, define su legado como: “el humilde encuentro de un lector cualquiera con la posibilidad de la lectura poética. Cuando la veía tomarse dos colectivos para ir a Lavalle a hablar con algún estudiante, nos estaba mostrando una nueva era en la literatura. Es el valor de la literatura para los jóvenes, no en el sentido didactista sino que en el sentido libertario de la literatura. Siempre escuchaba los cuestionamientos que le hacían. Siempre le quedaba alguna pregunta para reflexionar a partir de las preguntas que le hacían en las presentaciones".


"Su legado son sus libros, que son un acto de amor y confianza de creer especialmente en los jóvenes, en el lector no preparado académicamente. Es ese encuentro mágico entre la palabra poética que producía y la conmoción y extrañamiento del lector al acceder a esos mundos que ella imaginaba para compartir con sus lectores” ceunta Marisa.


La Bodoc nos dejó de manera sorpresiva, pero sus obras y su personalidad fueron eternizadas en cada una de sus palabras.


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