¿Qué es el SAP y por qué no es un argumento judicial?
- Agostina Gelfman

- 19 ago 2020
- 3 min de lectura
Esta tarde se aprobó en la Legislatura de Mendoza el proyecto de Declaración contra el uso del inexistente SAP (Síndrome de Alineación Parental) y sus argumentos en la Justicia.

El SAP o Síndrome de Alienación Parental utilizado en los informes judiciales, sostiene que les niñes pueden ser manipulades psicológicamente para denunciar a uno de sus progenitores y que el contenido de esas denuncias es fruto de un invento hecho por el otro progenitor, generalmente la madre.
Lo volvemos a repetir, NO es un síndrome, ya que fue rechazado por las principales sociedades médicas y de salud mental del mundo, incluida la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Americana de Psicología, por no contar con ningún aval científico.
Para empezar, es importante saber el origen de este falso Síndrome. El término SAP fue acuñado en 1985, por el psiquiatra infantil Richard Gardner, un oficial del ejército estadounidense y pedófilo autodeclarado. El mismo hombre que afirmó que “los niños son naturalmente sexuales, y pueden iniciar encuentros sexuales seduciendo a los adultos”. También defendía la idea que las mujeres, que se ven obligadas a compartir crianza con hombres de los que se han divorciado, dedican gran parte de su jornada a manipular los pensamientos de sus hijes para que odien a sus padres.
Si bien el SAP fue descartado por la comunidad científica, en muchas sentencias judiciales sigue siendo utilizado. Muchas veces es enmascarado a través de términos como "madre obstaculizadora" o "relato implantado”. Principalmente son utilizados para sacarle la custodia a las mujeres, afirmando que son las responsables de “lavarles el cerebro a les niñes en contra de sus padres”, afirmó Yama Corín, madre protectora militante en Mundanas.

Hay fundamentos que lo refutan, tales como que es un concepto misógino y patriarcal, en donde les profesionales tienen poca formación en violencia de género. Como afirman en el Colegio Profesional de Psicólogos de Mendoza: “El uso de este falso síndrome es un fiel reflejo de la violencia institucional que golpea a las mujeres, por lo que urge analizar con rigor y desde la perspectiva de género las actuaciones que se están justificando con el falso SAP”.
Este falso síndrome ya fue desestimado y descalificado por la cámara de senadores y diputados de la Nación, sin embargo, actualmente en Mendoza, sigue apareciendo en las sentencias y deja muchas veces a niños/as/es en manos de sus abusadores. Preocupada por esta situación, Laura Chazarreta, Diputada provincial, presentó un proyecto para que no se utilice el falso SAP en la justicia.
La propuesta que fue presentada el pasado 3 de junio debía tratarse la semana pasada sin ninguna modificación. Sin embargo, en un Live realizado el lunes 17, la diputada afirmó que: “Nos encontramos con que no quisieron pasarlo por sobretablas (instancia por la que pasan aquellos proyectos que tienen aprobación mayoritaria y no requieren profundos análisis) y fue derivado a la Comisión de Desarrollo Social que aprobó su despacho unánimemente”.

Esta situación provocó que existan cuestionamientos por parte de organizaciones feministas, acerca de cuáles fueron los motivos para que hayan postergado el tratamiento de un simple proyecto de declaración.
Para explicar la iniciativa, la legisladora provincial realizó una convocatoria por Facebook Live en la cual participaron: Yama Corin, militante de "Mundanas, agrupación de mujeres", activista feminista y mamá protectora; Ana Sosino, Lic. en Trabajo Social, integrante de CELPI, Espacio No a la Baja Mendoza y del Comité de Prevención de la Tortura Mendoza; Carlos Rozanski, ex Juez de Cámara Federal, presidente de AEVAS (Asociación de Altos Estudios en Violencias y Abuso Sexual); Liliana Hendel, psicóloga, periodista feminista y Secretaria de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidades de La Matanza; y Thelma Fardin, actriz, integrante del Colectivo "Actrices Argentinas" y activista feminista.

Finalmente hoy, se aprobó el completo rechazo a la utilización de este falso síndrome, ya que es un diagnóstico que va en contra de las buenas prácticas psicológicas, judiciales y el ejercicio ético de la profesión. Además de su índole sumamente machista que busca denigrar a las madres, tratándolas de locas y manipuladoras.




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