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Pizza Gate, no somos un antojo

Actualizado: 25 nov 2020

¿Por qué se acusa a cientos de políticos, actores y actrices, príncipes, cantantes y supermillonarios de abuso sexual y tráfico de menores?

Hace 4 años comenzaron a circular por internet y redes sociales acusaciones hacia famosos políticos, artistas y empresarios sobre la presunta pertenencia a una red de tráfico de niñes. Los correos electrónicos de los apuntados fueron filtrados por Wikileaks y les hackers e internautas de todo el mundo llegaron a la conclusión de que en ellos se hablaba en código para referirse a la prostitución y abuso sexual infantil.

Este escándalo fue llamado “Pizza Gate” porque se presumía que los códigos utilizados para referirse a “niños” “niñas” “pornografía infantil”, entre otros, eran nombres de comida como “pizza”, “pollo” o “hot dog”. Además porque se apuntó a la pizzería Comet Ping Pong como la base de operaciones donde mantenían cautives a les niñes.


Comet Ping Pong, el local de comida que supuestamente era uno de los centros de operaciones de la red de trata de niñes.
Comet Ping Pong, el local de comida que supuestamente era uno de los centros de operaciones de la red de trata de niñes.

Lamentablemente, estas acusaciones no se pudieron comprobar porque en 2016 un hombre llamado Edgar Maddison, tras leer las teorías desatadas a partir de la filtración de Wikileaks, llegó a Comet Ping Pong y disparó con una ametralladora para “salvar a los niños”. Maddison fue condenado a 4 años de prisión y nunca se pudo comprobar la presencia de esclavos sexuales en el local de comida. El Pizza Gate se congeló y nadie fue investigado oficialmente por el caso.

Eventualmente, al pasar los años, se volvería a escuchar el nombre de Pizza Gate cuando famosos como el fallecido DJ, Avicci, y el cantante pop, Justin Bieber, lanzaran hits y videos con referencias directas a este lenguaje en código que se presume, se utilizaba en esta perversa red. Pero, sin pruebas y con presuntos culpables en altas esferas del poder, nadie podía hacer nada.

Sin embargo, cuando todo el mundo parecía olvidar el molesto incidente para figuras de tan alto rango, apareció Netflix. Si, el nuevo gigante de la industria del entretenimiento se hizo presente hace una semana con “Jeffrey Epstein: asquerosamente rico”, un documental que narra desde la perspectiva de las sobrevivientes y les investigadores, los abusos que ejerció por décadas el pedófilo Epstein.


Exactamente un día después del estreno el famoso grupo hacktivista conocido como Anonymous irrumpió en todos los portales y redes sociales del mundo a raíz de los incidentes en Minneapolis tras el asesinato del afroamericano George Floyd. Además de intervenir las radios policiales del condado y exponer a los oficiales racistas, Anonymous reveló información sobre la supuesta red de tráfico sexual de menores que Epstein manejaba. Nombres como Donald Trump, Hillary Clinton, Bill Clinton, el Duque de York, Will Smith, Mick Jagger y otros, estarían apuntados como posibles miembros de esta organización pederasta.


Naomi Cambell, Mick Jagger, Donald Trump y Woody Allen, unos de los acusados por Anonymous
Naomi Cambell, Mick Jagger, Donald Trump y Woody Allen, unos de los acusados por Anonymous

En base a las declaraciones y documentación presentada por el grupo de hackers, que en su haber listan la chispa que desató la Primavera Árabe y el escándalo de Wikileaks, famosos de todas los ámbitos estarían involucrados en esta trama internacional de tráfico de menores con fines de explotación sexual.

Los nombres fltrados a partir de la publicación del Jeffrey’s Epstein Little Black Book” o “Pequeña lista negra de Jeffry Epstein, una agenda de direcciones del fallecido pederasta, apuntarían a ciertas personalidades de alto perfil público como posibles abusadores de las niñas (en su mayoría) que Epstein traficaba.

El Principe Andrés, duque de York, con Virginia Giuffre - una de las sobrevivientes de la red de trata - y Ghislaine Maxwell, una de las supuestas cómplices de Epstein.
El Principe Andrés, duque de York, con Virginia Giuffre - una de las sobrevivientes de la red de trata - y Ghislaine Maxwell, una de las supuestas cómplices de Epstein.

La acusación de Annymous no es menor. Se señala al actual presidente de Estados Unidos Donald Trump, a Bill y Hillary Clinton – a quién la última filtración del Pizza Gate le costó la elección presidencial en 2016- , al Duque de York - octavo en la línea de sucesión a la corona británica-, a los viejos y conocidos Harvey Weinstein -condenado a 23 años por cargos de abuso sexual en marzo de este año- y Kevin Spacey -quienfue denunciado por acoso sexual en múltiples ocasiones-, entre otras figuras de Hollywood.


Las sobrevivientes afirman que no dudan de las conexiones de Epstein en las altas esferas del poder mundial. Una clara prueba fueron los 20 años que tuvieron que pasar para que lo condenaran porque todas las denuncias anteriores fueron desestimadas o tapadas mediante acuerdos con el estado. Además, sugirieron recientemente que el suicidio de Epstein en agosto de 2019, solo señala que los poderosos necesitaban silenciarlo.

Jeffrey Epstein y el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump
Jeffrey Epstein y el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump

En el contexto mundial que nos alberga, con una epidemia que paralizó la economía y a la sociedad, Anonymous tira una nueva bomba de controversias y teorías. Muches dudan de la veracidad de estas afirmaciones, pero no se puede desestimar el peso de la agrupación hacktivista, pues cuando se han filtrado denuncias, tarde o temprano, estas terminan por ser confirmadas.

Además en este caso en particular, no sólo hablamos de corrupción y manejo de influecias, sino de crímenes que atentan a la integridad de niñes, adolescentes y mujeres. Una vez más, el poder se ejerce sobre nosotras como si fuésemos mercancía, una pizza para llevar, un antojo para la cena y se silencia a quien denuncia o molesta.

Estas tácticas de larga data patriarcal, de silenciamiento y humillación son viejas conocidas. Nos hacen ruido, molestan y agitan. Más allá de la confirmación del Pizza Gate, sabemos que las redes de tráfico sexual existen y sirven a supermillonarios y famosos que no respetan la dignidad humana y se sirven del poder que detentan para continuar impunes.

La posibilidad de una nueva movilización de fuerzas, de lucha feminista ante los abusos denunciados nos hacen pensar en un nuevo #MeToo, en un nuevo #YoTeCreoHermana que venga de la mano del #AllLifesMatter (todas las vidas importan) y desemboque en un quiebre en la enorme estructura patriarcal que no nos deja respirar.


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