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La libertad del destete

Actualizado: 25 ago 2020

Ludmila Rivero, acompañante de destetes respetuosos, reflexiona sobre lactancia y el proceso que se abre al dejar de amamantar, desde la propia experiencia.



Me pidieron una reflexión sobre la SEMANA MUNDIAL DE LA LACTANCIA MATERNA y como aún no me animo a los zooms y lives y todas esas cosas, aquí en palabras para a quienes aún les gusta leer como a mí.

Celebrando un año de destete, después de 7 años de lactancia ininterrumpida.


SEMANA MUNDIAL DE LA LACTANCIA MATERNA Y QUÉ HERMOSO ES CUANDO YA NO DAMOS MÁS LA TETA.


Las mujeres madres, que transitamos los puerperios y crianzas con nuestros pechos siempre dispuestos, rebosantes de leche, entregados al flujo incontenible de la vida, nutriendo el cuerpo, la mente y alma de nuestres cachorres. Que nos despojamos de las miradas juiciosas, de las vergüenzas y anduvimos meses, años y más años con nuestras tetas al aire, chorreantes de oxitocina, chorreantes de inmunidad, chorreantes de amor e incondicionalidad.


Las que invertimos noches enteras de sueño incontinuo, sintiendo el instinto mamífero que nos ponía en alerta cada 20 minutos, sin despertarnos del todo, pero accionando en nuestros cuerpos los sentidos necesarios para corroborar que les cachorres seguían ahí a nuestro lado, alimentándose de vida.


Las que vimos cómo nuestro cuerpo iba modificándose, hasta mirarnos al espejo y casi no reconocerlo. Así, puesto al servicio de la tarea, que a conciencia elegimos, con menor o mayor esfuerzo, con menor o mayor placer comprendiendo el proceso como parte de nuestra propia sexualidad.


Quienes lo vivimos y finalmente vimos el fin de esa etapa, nos toca emprender una nueva, que no es igual a cuando no dábamos la teta antes de darla, sin dudas es una nueva experiencia, de la que muy poco se habla.

Seguimos poniendo el foco siempre en las criaturas, en el servicio que debemos brindar, y seguimos relegándonos los momentos para sentipensarnos mujeres, sí, a secas.


¿Se detuvieron a sentir lo hermoso que es poder elegir ropa sin importar si el escote nos permite la flexibilidad de estar sacando la teta afuera a cada rato, poder ponernos ropa limpia y salir de casa sin mocos, chocolate o tierra como adornos?


¿Se pusieron a experimentar el placer de poder dormir de nuevo de corrido, sin interrupciones, y boca abajo? ¿Se dieron cuenta que son necesarias muchas menos horas en la cama para recuperar el cuerpo y que cuando te levantás es como si hiciera años que verdaderamente no descansabas?



¿Y la lencería? Diganme que fueron corriendo a buscar ese corpiño con encaje que tanto les gustaba y que antes, seamos sinceras, no era demasiado cómodo de usar.


¿Y el placer de poder disociar nuestros pechos a la alimentación de los cachorros, y de a poco, recuperar la sensibilidad, del tacto, el nuestro y del otre, del roce de un beso, de una mordida apasionada y redescubrirlos como medio de erotismo, gozo, placer y sexo?


Ya no son los mismos, claro, no vamos a mentir, dar la teta los transforma, esa transformación es proporcional al tiempo y demanda de las lactancias que hemos acuerpado, ahora tenemos también que reconocernos en ese nuevo cuerpo, pero esto es tema para otro post.


Honremos y agradezcamos éste nuestro poder, que nos hace únicas, dadoras y nutridoras de vida, honremos y agradezcamos la posibilidad de ver a nuestres hijes crecer sanes y fuertes, honremos y agradezcamos el camino transitado, haya sido como haya sido, y después de eso, démonos el tiempo para rencontrarnos con nosotras mismas, fuera de la simbiosis, con nuevas herramientas para vincularnos con les cachorres, habitando ahora el sano desapego, que finalmente les dará alas para volar libres y a nosotras, de nuevo, la energía ilimitada de la creación para expandirnos en otras áreas de nuestras vidas.


Sí, es hermoso dar la teta, pero más hermoso es haberla dado y ya no darla más.


Ludmila Rivero. Doula de amplio espectro.

Ciclos femeninos (menarquías, menopausia, sintomatologías), embarazo, parto, puerperio, lactancia, crianza.

Acompañando también cierres de puerperios, destetes respetuosos y reconexión con la sexualidad post maternidad.

Ceremonias de traspaso de etapas (despedidas de panza, primera menstruación, etc).

Terapeuta de la medicina de Placenta.

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