En pandemia y nos siguen matando
- Agostina Gelfman

- 3 ago 2020
- 4 min de lectura
Actualizado: 25 ago 2020
El aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO) se ha convertido en una verdadera tortura para muchas mujeres. Estar encerrada con tu agresor 24/7 ha generado un aumento en los casos registrados de violencia doméstica. Hoy más que nunca el lugar más peligroso para muchas mujeres es su propio hogar.
En el último informe del Observatorio “Ahora Que Sí Nos ven”, al día 30 de junio de 2020 se reportó que el 70% de los femicidios ocurrieron dentro del hogar de la víctima y que el 69% de los agresores fueron sus parejas o exparejas.

Eso no es una problemática exclusivamente nacional sino que es un verdadero enemigo en latinoamérica y en el mundo. Según un artículo publicado por ONU Mujeres, el COVID-19 ha generado el “contexto ideal” para ejercer un comportamiento controlador y violento en el hogar.
Lo que ya era sospecha de que pasaría, ahora son datos y más estadísticas alarmantes. Durante la cuarentena, en zonas de Chile se registraron un 500% de aumento en las denuncias; en Brasil un 45% (datos de Brazilian Forum on Public Safety); en Colombia el gobierno anunció que hubo un incremento del 130% en los llamados diarios por violencia doméstica y en México el feminicidio se incrementó 45% y las denuncias por violencia familiar un 78% en los primeros tres meses y medio de este año (cifras de la Fiscalía Central para la Atención de Delitos Vinculados a Violencia de Género).
Sin embargo, algunas estadísticas indican una disminución de las denuncias formales. Esto se debe a la restricción de movimiento y la dificultad de llegar al lugar de asistencia.
Al respecto, Analia Morra, del Observatorio de las Violencias de Género “Ahora que Sí nos Ven”, afirmó en diálogo con La Trenza Revista que al inicio del periodo de cuarentena hubo confusión por la campaña de quedarse en casa: “fueron necesarias campañas y resoluciones posteriores desde el Ministerio de las mujeres, géneros y diversidad que aclararon la excepción al ASPO, habilitando que puedan salir de sus casas en caso de ser víctima de violencia de género”. Igualmente, esto no ha tenido tanto impacto para que las personas se acercaran a las instituciones correspondientes, pero sí se han acercado a las comisarías o han realizado llamadas para denunciar y esto es lo que se puede ver en la diversidad de gráficos que hay circulando.
Sobre el tema, rescatamos un informe de la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de la Nación y sobre el cual creemos necesario detenernos un poco más detalladamente.
El informe nos muestra un panorama de mejora significativa con relación al mismo periodo del año pasado. De hecho se habla de una disminución de un 68% en la cantidad de denuncias. Quizás, por más que estos números sean verdaderos, el informe transmite una sensación de optimismo que se aleja completamente de los resultados expuestos por organizaciones feministas y por las mismas cifras oficiales de otros organismos del gobierno. Puede que este sector haya recibido menos denuncias formales durante el periodo, pero es una falta de compromiso y de responsabilidad si nos dejamos llevar por información que busca anestesiarnos de la realidad.

Y la realidad Argentina está lejos de alentarnos. La estabilidad de las cifras no es un panorama positivo. Desde el Observatorio de las Violencias de género “Ahora Que Sí Nos Ven” se hace un monitoreo diario de los casos de femicidios publicados en todos los medios de comunicación y afirman que desde que se inició el aislamiento social preventivo y obligatorio los casos no aumentaron sustancialmente en comparación con el mismo periodo del año anterior, pero tampoco disminuyeron.

Otro dato a destacar es que del total de femicidios en los últimos cinco años (1450), el 18,33% de las víctimas habían denunciado a su agresor con anterioridad y el 8,4% habían conseguido obtener medidas judiciales. Es decir, que 1 de cada 4 mujeres asesinadas se habían acercado a las instituciones del estado a pedir ayuda. Por eso, nos unimos a las voces de varias organizaciones feministas que reclaman la urgencia en declarar “Emergencia Nacional en violencia de Género” y la implementación de la Ley Micaela.
Dejemos en claro que las mujeres no aparecen muertas como titulan en los medios. Las matan. Las mataban antes y las siguen matando encerradas en sus casas, sufriendo agresiones físicas y psicológicas. Las cifras dicen mucho, pero no dicen nada. Cada una de esas madres, hijas, hermanas y amigas fueron prohibidas de seguir con sus vidas y no son un caso aislado. Sigue existiendo una profunda problemática estructural que legitima la violencia de género. Y es este punto donde radica la urgencia de introducir la perspectiva de género en todas las instituciones, tanto públicas como privadas.
Por último, aclaremos que el femicidio es la máxima agresión sobre el cuerpo de una mujer, pero no debemos disminuir todas las otras formas de violencia sufridas. La búsqueda principal no es solamente por la sanción de los agresores, sino por la prevención. Porque no queremos más hablar de cifras por una piba psicológicamente herida, lastimada, violada o asesinada.
Si sos víctima de violencia de género o conoces a alguien, éstas son las vías de contacto para solicitar ayuda o asesoramiento:
-Nacional
Teléfono: 144 / 911 (sólo en casos de emergencia)
Mail: linea144@mingeneros.gob.ar
-Dirección de Género y Diversidad de la Provincia.
Teléfonos: 4242281 / 4241862 (lunes a viernes, de 9 a 13)
WhatsApp: 2615100050
Mail: dmgd@mendoza.gov.ar / patrociniogyd@mendoza.gov.ar
Para hacer una denuncia online: denuncias.jus.mendoza.gov.ar.
-Ciudad de Mendoza
Teléfono: 4495304 (lunes a viernes de 9 a 13)
Mail: generoydiversidad@ciudaddemendoza.gov.ar
Teléfono de guardia (llamadas y whatsapp): 261 2093446 // 261 5947758.




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