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El sexting no es el problema

Actualizado: 25 ago 2020

Nos culpaban por llevar la falda corta o caminar por lugares oscuros de madrugada, ahora nos culpan porque se viralizan las nudes que enviamos en un ámbito de confianza e intimidad.

El sexting es cada vez más frecuente en los últimos años y sobretodo se ha intensificado durante el contexto de aislamiento social preventivo y obligatorio. Incluso su práctica fue incentivada por autoridades como forma de mantener activa la vida sexual sin exponerse al riesgo de posibles contagios del Covid-19. Pero, ¿qué es el sexting y por qué podemos reconocer un discurso machista en campañas que pretenden alertar sobre sus riesgos?


Para aquelles que no están aún familiarizades con esta práctica, el sexting se refiere a la realización de fotografías, vídeos o mensajes de contenido erótico o sexual y su intercambio de manera consensuada y libre entre las personas involucradas. Sin embargo, desde un punto de vista moral, es descalificado y estigmatizado como algo negativo.


Corresponde dejar en claro que esas fotos que recibimos “de la nada“ de los genitales ajenos, responden a una necesidad de exhibicionismo agresivo e invasivo por parte de la persona que quiere enviar ese contenido. Es decir, es acoso virtual cuando usan medios digitales para molestar o acosar a una persona o grupo de personas mediante ataques personales y divulgación de información personal o confidencial. Eso NO es sexting. 

Esa foto que recibimos "de la nada", es acoso virtual.
Esa foto que recibimos "de la nada", es acoso virtual.

Hay distintas posturas acerca de esta práctica: visto como una liberación y empoderamiento femenino por un lado y, por otro, como una nueva forma disfrazada de reproducción de los cánones patriarcales.


Existen diversas investigaciones en ciencias sociales acerca del sexting y los estereotipos que van acompañados con la práctica: la mujer que sextea es “una puta”, el hombre que logra recibir más fotos es un “ganador”. Pero los estereotipos no terminan ahí, sino que también aparece la imposición de cuerpos hegemónicos, donde surge la femme fatale y el hombre con su abdomen marcado. Esto se ha reflejado en la intensificación de fenómenos como problemas de autoestima, distorsión de imagen e incluso provocando disturbios alimenticios. Aquellas personas que consideran sus cuerpos marginados intentan llegar a un patrón de belleza inalcanzable, ya que ningún cuerpo es suficientemente perfecto y siempre puede recibir críticas, principalmente si se trata de un cuerpo femenino.

El sexting, además de imponer estereotipos hegemónicos sobre los cuerpos, también establece prejuicios sobre quienes lo práctican.
El sexting, además de imponer estereotipos hegemónicos sobre los cuerpos, también establece prejuicios sobre quienes lo práctican.

Ahora bien, muchas campañas que intentan inhibir la práctica del sexting se enfocan en la falta de prudencia de la persona que envía el mensaje, como fue el caso de la campaña de Televisa en el 2017Respetate, ten cuidado con lo que compartes”. Incluso, actualmente, ingresando a la página de la fundación Televisa, hay una sección que alerta sobre las consecuencias psico-sociales y legales del sexting.

La Fundación Televisa tiene una sección en su web que alerta sobre las consecuencias psico-sociales y legales del sexting.
La Fundación Televisa tiene una sección en su web que alerta sobre las consecuencias psico-sociales y legales del sexting.

Sin embargo, hay que dejar en claro que la divulgación de contenido que fue enviado en contexto de intimidad y confianza, son una violación a la privacidad. El crimen es de quien divulga o amenaza, no de quien envió las fotos en primer lugar. Es decir, dejemos de preguntar por qué la persona envió el contenido y no lo pensó y empecemos a recriminar aquellos que “rompieron el contrato”.


Esto último representa una forma de violencia y de ciberdelito que es completamente distinto al erotismo, coqueteo o sexo virtual.


Existen muchos casos conocidos de personas que han sufrido este tipo de delito. Flor Peña en el 2012 sufrió una violación a su privacidad con la divulgación de videos íntimos entre ella y su pareja y recurrió a la justicia para buscar penar a los responsables. Al respecto, la actriz se manifestó repetidas veces a través de twitter solidarizándose con otros famosos que sufrieron el mismo tipo de violación a la privacidad.

En el 2019, otra víctima del ciberdelito fue Luciano Castro y Flor volvió a manifestar su indignación a través de Twitter para recordar que la justicia no había resuelto su caso y que las consecuencias de la condena social que sufren, principalmente las mujeres, son irreparables.

En lugar de buscar inhibir o disuadir el ejercicio de la práctica del sexting, o de compartir memes como si el sexo virtual fuera un tabú, deberíamos tener campañas que visibilicen la práctica con la intención de concientizar acerca de la formas más seguras y responsables para realizarlo. Así como también, enfatizar que el problema de la violación a la privacidad y a la individualidad no está en el contenido erótico, es decir, el problema no es el sexting en sí, sino la decisión de la persona del otro lado que se cree en el derecho de apropiarse de ese material para exponer, avergonzar y extorsionar a alguien más. 


Te podemos decir que tengas cuidado con mostrar tu rostro o un tatuaje que te identifique pero le agresore es agresore y tenes que saber que existen formas de denuncias en caso de que sufras la divulgación de imágenes, videos o incluso extorsiones y amenazas de que van a divulgar contenido que, aunque sea por internet, no quita que sea privado. 

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