Todos los cuerpos son reales
- Romina Quiroga

- 12 jun 2020
- 7 min de lectura
Actualizado: 25 nov 2020
Las autoras de “ Pese lo que Pese” analizan el pánico generalizado a engordar, la proliferación de cuentas fit y los mandatos en torno al peso durante la cuarentena.

Siempre fui de comer poco, si, poco salado. Amo la comida pero mi debilidad es lo dulce. Tuve la suerte - o la desgracia para algunes - de trabajar en un salón de eventos. Me hice catadora de sándwiches de miga, tartas cabsha y ni hablar de los alfajorcitos de maicena. No lo puedo poner en un CV, pero mi habilidad es saber exactamente qué panadería fue la responsable de cada delicia apenas la pruebo.
Trabajo ahí desde hace cinco años y aunque encuentro una porción de torta religiosamente cada día sobre el escritorio de mi oficina, jamás me preocupó tanto engordar como lo he sufrido en esta cuarentena. Ojo, una preocupación que viene desde el afuera, colectivamente impuesta.
No importa en qué red social esté scrolleando, los memes sobre el peso las inundan. La presión sobre el cuerpo hegemónicamente saludable, que hay que tener, nunca fue tan intensa y visible como desde el inicio del aislamiento social y obligatorio.
La forma de comer, la actividad física que realizamos - o no realizamos - y las calorías que nos pueden aportar ciertos alimentos nos dan más pánico que el virus que está matando gente a nivel mundial y nos obliga a cambiar por completo la vida cotidiana y en comunidad.

Lo cierto es, mis querides, que la salud basada en el peso son los padres, no existe. La excusa del bienestar físico atribuido al número en la balanza no existe, porque son muchos los aspectos que intervienen como un buen equilibrio mental, genética o cuestiones hormonales, por ejemplo.
En diálogo exclusivo con La Trenza, las autoras de “ Pese lo que pese”, la nutricionista Jesica Lavia y la periodista Paula Gimenez , desmembran la idea de delgadez y belleza en tiempos de cuarentena.
¿Cómo se explica que tengamos más miedo a engordar que a morir en medio de una pandemia?
Levia: "No sé si es que tenemos más miedo a engordar que a morir. Creo que con respecto al virus hay una idea de: “a mi no me va a pasar algo grave”, que tiene que ver por un lado con un cierto nivel de negación, supongo que como mecanismo de defensa.
Con respecto al “miedo” a engordar tan presente, tiene que ver con una cultura que nos enseña y nos dice constantemente que engordar está mal y es algo horrible y terrible. Entonces cuando juntamos ambas cosas la ecuación resulta así: no me voy a morir de coronavirus pero voy a engordar y esto es trágico”.
Gimenez: "Desde muy chiquitites particularmente las feminidades, somos atormentades con el tema del peso y la estética".
"Nueve de cada diez trastornos en la alimentación tienen género, son personas que se auto perciben como mujeres. Así, que es a nosotras a quiénes están dirigidas todas esas publicidades para adelgazar, para mantenernos lindas y livianas. Hay toda una cultura que edificó en nuestra cabeza y en nuestro cableado que ser linda es sinónimo de ser delgada. Es la cultura de la productividad en este sistema capitalista y tiene que ver también con una cultura del rechazo hacia la grasa y hacía lo que esta cultura decide que sobra.

Durante la pandemia se vio cómo se profundizó porque el sedentarismo es constante. Y a partir de eso afloran un montón de discursos gordo odiantes que, tenemos absolutamente naturalizados, la verdad es que si empezamos a desarmarlos nos damos cuenta que estos discursos son discursos que deforman lo que vemos lo que pensamos con respecto inclusive a nosotras mismas, a lo que vemos cuando nos miramos al espejo, lo que nos producen".
¿Por qué hablamos de peso ideal?
L: "Porque la medicina tradicional y hegemónica se rige con ese tipo de mediciones tan poco afortunadas. Estar flaques es lo que “está bien” y estar gordes es lo que “está mal” y por ende se hace la asociación directa creyendo que delgadez es igual a salud y gordura es igual a enfermedad. Lo que por supuesto no es así. Cómo para dar un ejemplo: Muchas personas flacas lo están por padecer trastornos alimentarios. El abanico es enorme y sin embargo hacemos una lectura simplista y errada en esa asociación justamente porque existe toda una cultura que lo avala".
¿Cómo se construyen los discursos de odio hacia el peso que no es socialmente esperable?
G: "Tiene que ver con que la persona que se percibe como gorda es menos amada, más vaga o dejada cuando muy lejos está eso de ser realidad y muy lejos está la delgadez de ser todas las cosas que nos dicen. La gordura tiene un montón de adjetivos calificativos negativos y la delgadez un montón de adjetivos calificativos positivos que no coinciden absolutamente en nada con lo que realmente suceden en el cuerpo de una persona. Me parece que todo está muy trastocado nuestras cabezas con respecto a estas temáticas y está bueno empezar a desarmarlas a desnaturalizar las violencias con las que nos hemos nutrido paradójicamente durante toda nuestra vida".
“Muchas veces en rupturas amorosas hemos adelgazado un montón por estar deprimidas Y eso no significa que estamos bien de salud y la gente te felicita por estar más flaca. Hay que empezar a desarmar esos discursos”
¿Cómo afecta nuestra relación con la comida y la salud el tener que seguir mandatos?
G: "Estos mandatos laburan en nuestra cabeza y hacen que nuestra salud psíquica esté rota Siempre destacamos la importancia de la salud psíquica, que es gran parte de lo que somos. No solo somos cuerpo, somos lo que pensamos, nuestras ideas, nuestras capacidades cognitivas y todas estas cosas se ven perjudicadas por estos discursos o/ y por seguir estos mandatos".

¿Sigue existiendo la estigmatización y persecuta de cuerpos reales?
L: "Creo que es hora de empezar a dejar de usar la expresión “cuerpos reales” ¿que es un cuerpo real? Todes tenemos un cuerpo real. (Obviamente dejando afuera todo lo que se puede ver en redes que son fotos editadas) Siento que cuerpos reales sigue colaborando con la estigmatiza de cuerpos.
Todavía los cuerpos que no encajan en la norma son estigmatizados, perseguidos y violentados. Siento que falta mucho por recorrer aún pero que estamos por el camino correcto. Y sin dudas mucho de esto se lo debemos a los feminismos y al activismo gorde".
“Lo ideal siempre es que une profesional nos acompañe en el proceso de descubrir y conocer qué es lo más saludable para cada une en forma individual, porque lo que es bueno para mí, puede no ser bueno para otre”.
¿Qué relación guarda esto del engorde y el pánico a aumentar de peso con las cuentas fit en las redes?
G: "Y la verdad es que lo fit también puede traer un montón de problemas. La vigorexia, por ejemplo, es una de las enfermedades que agarran por ser muy fit. Existe gente que está todo el tiempo intentando comer comidas que adelgazan. Esto de la comida tiene que estar siempre cimentado en un eje de salud, la verdad es que una persona flaca tranquilamente puede sufrir hipo o hipertiroidismo, puede fumar todo el día, comer nada y tener los análisis hechos un desastre. Lo cierto es que todas las personas son distintas y todes tenemos un peso y todes tenemos actividades físicas durante la semana distintas y necesidades completamente distintas en nuestro cuerpo con respecto a nuestra alimentación.
El odio a la grasa que tiene esta sociedad hace que sea muy compleja la cuarentena, pero está pasando algo muy interesante, también, porque así como hay un montón de cuentas que te dan consejos para adelgazar en cuarentena - o por lo menos para no engordar- hay un montón de cuentas que empiezan a mostrarte la importancia de una buena alimentación que tenga todas las proteínas que vos necesitás para tu cuerpo más allá de lo que peses".

¿ Cuál es la postura a tomar como consumidores de perfiles y usuarios de redes sociales?
G: "A destacar siempre la importancia que tenemos nosotros como consumidores a la hora de decidir qué es lo que queremos ver y qué es lo que no queremos ver. Tenemos que empezar a desintoxicar nuestras redes de discursos gordo odiantes o estás cuentas que nos hacen tan mal, que exhiben chicas flaquísimas, anoréxicas o todas retocadas con Photoshop que nos hacen querer algo que no existe, perseguir un cuerpo ideal que ni siquiera las personas que lo tienen pueden sostener. Entender que nosotras somos nuestras propias aliadas y empezar a armar nuestras redes a gusto y piacere para poder hacernos bien con cosas que sumen y no resten.
Hay un montón de cuentas de modelos Plus Size, de chicas activistas, artistas gordas que publican material buenísimo. Son cuerpos que existen, son reales y nos generan más empatía que esas de mujeres sufrientes, que a veces, terminan haciéndose daño simplemente para aparentar tener una figura ideal".
L: La mayoría de las cuentas fit promueven el mensaje gordo odiante y dan tips sin ser profesionales de la salud y esto es peligrosísimo. Al estar más tiempo usando pantallas, estamos mucho más expuestos a esos mensajes. Por eso es clave dejar de seguir ese tipo de cuentas que nos enferman psíquicamente.
¿Cuál es el lugar de las feministas y de la perspectiva de género en todo esto?
G: "Lo que está bueno de esta movida es que hay un montón de nutricionistas mujeres y feministas intentando desnaturalizar este tipo de violencias. Que empiezan a laburar cómo se debería haber laburado siempre la nutrición, desde la mirada integral a partir de tu peso de tus condiciones, de la cantidad de actividad física que hace por semana y necesidades. La idea es armarte una alimentación, no una dieta. Una alimentación saludable con todo lo que vos necesitás para tu cuerpo todas las proteínas, todo que lo que necesites de acuerdo a la actividad física que tengas y a como vos quieras sentirte".

L: "El feminismo atraviesa todo. Nos hace revisar y deconstruir todo lo aprendido para volver a armarlo de una forma más positiva creo yo. Con menos violencia y opresión sobre nosotres y en este caso, sobre nuestros cuerpos".
El desafío ahora es enfrentar los mandatos y ser totalmente conscientes de la imágen que nos devuelve el espejo, aceptando la individualidad y las propias condiciones.
Mucho más importante que la cantidad de calorías o la grasa que nos va a dejar cualquier alimento por cuestiones estéticas, es el valor nutricional, el placer al comer, el sabor, la combinación y tantas otras cosas que a veces dejamos de lado cuando nos sentamos frente a un plato de comida.

Ser conscientes de que seguir una app o una cuenta de instragram que nos bombardee con rutinas, sin que se adapte a nuestras necesidades reales y sin considerar nuestras condiciones particulares, puede resultar contraproducente al momento de percibir la imagen que nos devuelve el espejo.
Repensar el contenido violento que compartimos acerca del peso de alguien bajo el rótulo de " meme" y la excusa del chistecito para discriminar y sembrar discursos que lastiman y enferman también es un buen ejercicio a poner en práctica.
Que el pantalón se adapte a nuestro cuerpo y no seamos nosotres quienes se obliguen a dietas frustrantes y excesos peligrosos para entrar en él, con o sin cuarentena.
¡Provecho!




Comentarios