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Ahogados en privilegios

Actualizado: 25 nov 2020

El miércoles 3 de junio, día en el que se cumplieron 5 años del inicio del movimiento #NiUnaMenos, el fiscal Fernando Rivarola consideró un caso de violación en grupo cometido por hijos del poder como “desahogo sexual”, se cambió la caratula del caso a abuso sexual simple y los violadores no irán a la cárcel.

Este término, completamente fuera de lugar para referirse a uno de los crímenes más violentos y patriarcales que infectan nuestra sociedad, fue inmediatamente repudiado por el país entero, tendencia en redes sociales y objeto de repudio entre de militantes feministas.


Desde la Ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad,Elizabeth Gómez Alcorta, que lo calificó como “absolutamente repudiable”, con una “clara evidencia de la falta de perspectiva de género en la administración de justicia y ausencia de capacitación de muches integrantes del Poder Judicial” hasta el gobernador de Chubut, que declaró que se iniciará un jury de enjuiciamiento para Rivarola; y la médica @Sol___despeinada quién hizo su descargo en twitter.




Ahogados en poder


El punto de esta indignación es que el “desahogo” visto como algo propio de la naturaleza humana – de los varones, claro- les otorga es un estatus de derecho a desquitar ganas, ansias, frustraciones sin razonar, más allá del consentimiento de la otra persona. En simples palabras, convierten el deseo sexual en un derecho y su falta en una necesidad. Así tienen el derecho a actuar como animales en celo.

Kate Millet explica que la violencia contra las mujeres tiene una función de refuerzo y reproducción del sistema de desigualdad sexualMillet escribe en los años 60, pero nosotres podemos hablar de desigualdad por género. La amenaza a nuestros cuerpos y a nuestra independencia doblega nuestra voluntad y cercena nuestros deseos.


La violación en grupo forma parte del proceso de intimidación masculina del que somos víctimas todas las mujeres, no sólo las que han sido violadas. Porque, ¿qué mujer o disidencia no tiene miedo de ser violade? Cuando los varones ejercen la violencia, nos matan y violan dejan un mensaje claro: los cuerpos feminizados que actúan, sin resguardo masculino, por su propia voluntad y deseo, corren peligro.



Este mensaje, es aún más terrible cuando quienes deberían ser condenados, salen indemnes, pagando una multa o con una pena mínima, que les permite circular libremente para seguir concretando “actos de desahogo”, a costa de las ciudadanas de segunda, las mujeres.


Si es tal es el estado de naturaleza en el que se encuentran los ciudadanos varones de nuestro país, entonces, tomemos medidas para que ellos sean los que estén bajo vigilancia, como si de animales irracionales se tratara. Cuidemos que el varón no salga de su casa de noche, para que no sienta las ansias de violar. Cuidemos que no tenga acceso al alcohol para que no se le nuble el juicio.


Como dijo, Ana de Miguel en su libro "Neoliberalismo Sexual":

“Si los hombres están tan determinados por sus emociones al punto de sentirse provocados de manera sexual permanentemente, tal vez deberían ser ellos quienes se velasen los ojos y se encerrasen en el espacio privado”.

El caso

Los violadores fueron denunciados en enero de 2019: Leandro Del Villar, Luciano Mallemaci, Ezequiel Quintana, Robertino Viglione, Tomás Soriano y Joaquín Pérez son hijos de políticos, empresarios y “gente de poder” de la provincia de Chubut.


Al inicio, la causa fue caratulada como abuso sexual con acceso carnal gravemente ultrajante, agravada por la participación de dos o más personas. La sobreviviente denunció que fue atacada en 2012, en una fiesta cuando tenía 16 años. La denuncia pudo ser radicada siete años después debido a que desde el momento del delito la víctima recibió amenazas y hostigamiento por parte de los criminales.

Rivarola, el fiscal encargado de la causa, cerró un acuerdo con los abogados defensores en un juicio abreviado. Esto implica que los acusados admiten los cargos y reciben una pena acordada con la denunciante, lo cual es cuestionable para este tipo de crimen. Además la caratula cambia a abuso sexual simple agravado por la participación grupal.

Fernando Rivarola, fiscal que afirma que la violación en grupo es un "desahogo sexual"
Fernando Rivarola, fiscal que afirma que la violación en grupo es un "desahogo sexual"

Si bien desde el Ministerio Público Fiscal de Chubut, explicaron que la frase habría sido “sacada de contexto”, la justificación que usaron no sólo no aparece en ninguna parte del Código Penal, sino que tampoco tiene un céntimo de perspectiva de género y justifica la violación como una conducta sexual incontrolable a pesar de la falta de consentimiento por parte de la víctima.


La pena, a la que se llegó mediante un arreglo con los abogados de estos hijos del poder, es de tres años de prisión en suspenso para Leandro Del Villar, Luciano Mallemaci y Ezequiel Quintana. Los violadores no irán a prisión. De todas maneras, esto no es algo nuevo, los casos de abuso sexual simple suelen ser resueltos en esta instancia penal.



"La manada es el sistema"
"La manada es el sistema"

Lo novedoso y cuestionable, por lo que se cree que las influencias de los 5 acusados jugaron peso importante en la pena, es que un caso que comienza como abuso con acceso carnal, sin importar el tiempo transcurrido entre el crimen y el juicio, dificilmente puede variar a abuso simple.


El juez Marcelo Nieto di Biase deberá homologar o no el acuerdo. En el sistema penal argentino, es sumamente raro que un magistrado se niegue a hacerlo, considerada la situación de un acuerdo entre todas las partes.


Conozcamos a los “ahogados”


Los nombres de los “desahogados” que trascendieron son los de Luciano Mallemaci (26) hijo del dueño de una de las inmobiliarias más importantes de Puerto Madryn; Marcelo Ezequiel Quintana, (30) abogado de Caleta Olivia, que integra la firma Andequín Sociedad Anónima, una empresa dedicada a la construcción.

Por su parte, Leandro del Villar (29), es dueño de una empresa dedicada al transporte de pasajeros y nieto de un ex – senador nacional; a el se le suma Tomás Soriano quién vive actualmente en Miami y maneja la compañía Patagonian Sean.

Otro de los imputados es Robertino Viglione tiene una familia vinculada a la política y al mundo empresario, es nieto de un ex gobernador de Chubut y Diputado Nacional; y por último Joaquín Pérez cuya familia está vinculada a múltiples negocios de construcción y turismo y su hermano fue electo como intendente de Gastre.

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